Soy un mentiroso, charlatán y fanfarrón, pero tras pegarme en el pecho y pedir perdón, mis pecados me son perdonados…
He sido ambicioso y estafador, pero con agradecer a Dios por permitirme reconocerlo, estoy salvado…
Estoy consiente de mis pecados, por eso antes de cometerlos, me aseguro de gritar a los cuatro vientos, que amo a Jesucristo mi salvador y en El confío…
Soy ese tipo que se esconde detrás de la Fé para excusar sus faltas y seguirlas cometiendo, soy es individuo que para sentirme en paz con los que de una u otra manera he dañado, grito a los cuatro vientos las pocas cosas buenas que hago y como de algo tengo que vivir, vendo el objeto de mi perdón al mejor postor…
Mis oraciones las hago en público para que todos las escuchen, mi caridad la muestro para que todos la vean, de poemas robados y frases populares hago mis alabanzas y vanaglorio mi trabajo, fruto del esfuerzo de otros…
Para todos hay perdón, pero para el que se arrepiente de corazón las puertas del cielo están abiertas… para el que piensa que pecar y rezar es empatar, la factura de sus pecados algún día le será pasada…
Al entendido a señas, y al sordo a palos…
Es tiempo de reflexionar y pedir perdón a los que has dañado… dejarse de fanfarronadas y aceptar tu error , dejar agachar la cabeza y ver a los ojos de todas esas personas que no buscan en tí un chivo expiatorio, sino una explicación y un sincero “lo siento…”
No somos jueces, somos testigos. El juez te da la condena, nosotros solo damos las pruebas.