Hace unos días mientras caminaba por la calle, pase frente a una tienda de “El Gallo mas Gallo”, que hasta donde entiendo es como la competencia de Elektra, La Curacao y todas esas empresa que venden electrodomésticos. Nunca he entendido la forma de hacerse publicidad de estos lugares, ya que por lo general ponen unas bocinas gigantescas afuera de la tienda, con música que apenas te deja oír tus pensamientos y enciman ponen gente a atravesarse en tu camino para repartir volantes. Es a estos últimos es a quienes va dirigido este post…
Entiendo que debe de ser desesperante pasarse todo el día intentando entregar miles de volantes bajo el sol, con la música ensordecedora justo al lado; pero creo que deberían entender que existe un 1% de la población que pasa enfrente de estos lugares y que definitivamente NO LE INTERESA RECIBIR UN VOLANTE; para mi la forma mas educada es siempre ha sido decir: “No gracias”, y así evitarme la pena de tener que hacerlo una bolita para luego encontrar el primer basurero donde pueda tirarlo. Mucha gente lo lee y hasta lo conserva, otros cuantos lo toman y segundos después lo tiran (y en casi todos los casos, no precisamente en un basurero).
Para no hacer extenso esto, les diré que este “individuo” en mención, me ofrece el volante, a lo que yo respondo con mi clásico: “No gracias”, y sin pensarlo dos veces me dice mientras me alejo:
“Put*! ni que se le fuera a caer la mano por recibirlo… Hijo de put*! Como el no tiene necesidad de estar entregando estas mierd*s! Aunque sea lo hubiera recibido para limpiarse el c*lo…”
Por unos instantes tuve que decirme a mi mismo al mas puro estilo de Jack Nicholson en Locos de Ira: Goosfraba… Y así evitarme el instinto de regresar y pedirle “amablemente” que retirara sus palabras, después de unos segundos entendí que no era la manera y muchos menos valía la pena hacerlo.
A mi mente vienen un par de preguntas:
¿Es este el tipo de personas que las empresas quieren para repartir su publicidad?
¿Es este el tipo de actitud que tienes que tener en tu trabajo?
La verdad lo único que me queda claro es que la publicidad de “El gallo mas gallo” realmente funcionó conmigo: nunca contrates a repartidores de volantes para promocionar tu negocio…

